Título: El lector
Autora: Bernhard Schlink
Editorial: Anagrama
Páginas: 208
Precio: 15.68€
Autora: Bernhard Schlink
Editorial: Anagrama
Páginas: 208
Precio: 15.68€
Libro Único
Encontré este libro por casualidad mientras curioseaba por la enorme librería de la casa de mi abuela. Me sonaba su título. Lo había visto recomendado en distintos medios, siempre destacado por su calidad literaria. Incluso tiene una película de cuya existencia era vagamente consciente. Sin embargo, no tenía ni idea de que iba el argumento. Decidí cogerlo y empezar a leerlo así, totalmente a ciegas. Esto es algo que antes hacía con frecuencia, pero desde que empecé a seguir blogs/booktubers/goodreads puedo contar con los dedos de la mano las veces que he comenzado a leer un libro sin saber absolutamente nada de su argumento. Y es una experiencia lectora diferente. Y mola. Y debería hacerlo más.
Si queréis leerlo como yo, sin saber nada de su argumento, podéis dejar de leer aquí. Para todos los demás, como de costumbre, os voy a contar de qué va la novela y mi opinión sobre ella.
En primer lugar, "El lector" destaca por ser un libro muy corto. Esto no debe haceros pensar que va a ser una historia ligera y sencilla. En tan sólo 200 páginas, el autor ha conseguido desarrollar una historia muy bien estructurada que posee mucha intensidad. Está dividida en dos partes. En la primera de ellas el protagonista es un adolescente de 15 años que, por casualidad, conoce a una mujer treinteañera de su vecindario, Hannah, y comienza una relación con ella. Empieza a tomar la costumbre de acercarse a su casa después del colegio a leerle libros, ya que ella es analfabeta, y a mantener relaciones sexuales. Esta parte trata sobre el descubrimiento sexual del protagonista y la relación entre esta singular pareja.
En la segunda parte el protagonista está en la universidad estudiando Derecho y hace años que perdió el contacto con Hannah. Su siguiente encuentro con ella será en un juicio al que acude como oyente como parte de su plan de estudios. Ella está acusada de dejar morir en un incendio a un grupo de mujeres judías a su carga durante la época del Régimen Nazi. Hannah había trabajado como guardia de las SS en un campo de concentración.
En esta parte se trata un tema que siempre me ha provocado mucha curiosidad: cómo vivieron las consecuencias de la II Guerra Mundial los descendientes alemanes de esa época. Cuando todo el régimen nazi y el holocausto han sido condenados internacionalmente como uno de los peores crímenes contra los derechos humanos, ¿qué imagen tenían o tienen de sus antepasados las nuevas generaciones de alemanes, hijos y nietos de los antiguos afiliados a la SS, de los trabajadores de los campos de concentración, etc.?
Parte del proceso de crecimiento natural de todas las personas es dejar de idealizar a nuestros padres, y a nuestra familia en general. Nos acabamos dando cuenta de que su palabra no es sagrada, de que nuestras opiniones pueden ser diferentes; de que tienen sus defectos y cometen errores como todo el mundo. Sin embargo, no se cómo podría aceptar que mi abuelo, por ejemplo, hubiera trabajado en un campo de concentración y mandara todos los días a 100 o 200 personas a las cámaras de gas porque era su trabajo.
Esto me lleva, no obstante, a un segundo dilema: ¿cuál es el grado de culpabilidad de esas personas? Muchas personas que trabajaban en esos campos de concentración eran en realidad unos mindundis dentro de la organización nazi. Ellos simplemente había aceptado un trabajo que en ese momento era totalmente legal y que necesitaban para dar de comer a sus familias. Pero ese trabajo consistía, directa o indirectamente, en matar personas; y nuestra consciencia nos dice que eso está mal independientemente de lo que diga la ley.
Podría escribiros una tesis sobre este tema porque yo soy de darle mil vueltas a las cosas y este me parece un tema muy interesante para analizar. Lo que podéis ver es que claramente "El lector" es un libro que me ha hecho pensar. Estos dilemas no los presenta abiertamente el autor, si no que están presentes en el fondo de la historia. Es parte de lo que vive el protagonista al encontrarse con ese choque entre la Hannah que él recuerda de su adolescencia y la que ve ahora como acusada de asesinato.
Si queréis leerlo como yo, sin saber nada de su argumento, podéis dejar de leer aquí. Para todos los demás, como de costumbre, os voy a contar de qué va la novela y mi opinión sobre ella.
En primer lugar, "El lector" destaca por ser un libro muy corto. Esto no debe haceros pensar que va a ser una historia ligera y sencilla. En tan sólo 200 páginas, el autor ha conseguido desarrollar una historia muy bien estructurada que posee mucha intensidad. Está dividida en dos partes. En la primera de ellas el protagonista es un adolescente de 15 años que, por casualidad, conoce a una mujer treinteañera de su vecindario, Hannah, y comienza una relación con ella. Empieza a tomar la costumbre de acercarse a su casa después del colegio a leerle libros, ya que ella es analfabeta, y a mantener relaciones sexuales. Esta parte trata sobre el descubrimiento sexual del protagonista y la relación entre esta singular pareja.
En la segunda parte el protagonista está en la universidad estudiando Derecho y hace años que perdió el contacto con Hannah. Su siguiente encuentro con ella será en un juicio al que acude como oyente como parte de su plan de estudios. Ella está acusada de dejar morir en un incendio a un grupo de mujeres judías a su carga durante la época del Régimen Nazi. Hannah había trabajado como guardia de las SS en un campo de concentración.
En esta parte se trata un tema que siempre me ha provocado mucha curiosidad: cómo vivieron las consecuencias de la II Guerra Mundial los descendientes alemanes de esa época. Cuando todo el régimen nazi y el holocausto han sido condenados internacionalmente como uno de los peores crímenes contra los derechos humanos, ¿qué imagen tenían o tienen de sus antepasados las nuevas generaciones de alemanes, hijos y nietos de los antiguos afiliados a la SS, de los trabajadores de los campos de concentración, etc.?
Parte del proceso de crecimiento natural de todas las personas es dejar de idealizar a nuestros padres, y a nuestra familia en general. Nos acabamos dando cuenta de que su palabra no es sagrada, de que nuestras opiniones pueden ser diferentes; de que tienen sus defectos y cometen errores como todo el mundo. Sin embargo, no se cómo podría aceptar que mi abuelo, por ejemplo, hubiera trabajado en un campo de concentración y mandara todos los días a 100 o 200 personas a las cámaras de gas porque era su trabajo.
Esto me lleva, no obstante, a un segundo dilema: ¿cuál es el grado de culpabilidad de esas personas? Muchas personas que trabajaban en esos campos de concentración eran en realidad unos mindundis dentro de la organización nazi. Ellos simplemente había aceptado un trabajo que en ese momento era totalmente legal y que necesitaban para dar de comer a sus familias. Pero ese trabajo consistía, directa o indirectamente, en matar personas; y nuestra consciencia nos dice que eso está mal independientemente de lo que diga la ley.
Podría escribiros una tesis sobre este tema porque yo soy de darle mil vueltas a las cosas y este me parece un tema muy interesante para analizar. Lo que podéis ver es que claramente "El lector" es un libro que me ha hecho pensar. Estos dilemas no los presenta abiertamente el autor, si no que están presentes en el fondo de la historia. Es parte de lo que vive el protagonista al encontrarse con ese choque entre la Hannah que él recuerda de su adolescencia y la que ve ahora como acusada de asesinato.
El lector es una lectura corta pero intensa que habla del despertar sexual de un adolescente con una mujer mayor, y del choque que le provoca volvérsela a encontrar años más tarde en un juicio como acusada de asesinatos cometidos en la época nazi.



