Título: A ciegas
Autora: Josh Malerman
Editorial: Ediciones Minotauro
Páginas: 288
Precio: 19.00€/9.49€ (kindle)
Autora: Josh Malerman
Editorial: Ediciones Minotauro
Páginas: 288
Precio: 19.00€/9.49€ (kindle)
Libro Único
Hay muy pocos libros que me puedan provocar cierta inquietud. No digo miedo porque realmente no recuerdo ningún libro que me haya hecho pasar verdadero miedo, pero sí hay algunos que me han provocado un poco de angustia. Este es uno de ellos.
A ciegas nos presenta un mundo post-apocalíptico en el que no se puede salir al exterior con los ojos abiertos. Hay algo que provoca que las personas que lo ven se vuelvan locas y acaben suicidándose. No se sabe lo que es porque nadie que lo haya visto ha sobrevivido para contarlo. Los pocos supervivientes que quedan viven aterrorizados confinados en sus casas. Sólo salen al exterior para buscar víveres y siempre con una venda en los ojos.
¿Os imagináis lo angustioso que es salir a la calle con los ojos cerrados sin saber lo que tienes alrededor? ¿Avanzar a tientas atenta a todos los sonidos y sin tener la certeza de a donde te diriges ni si sabrás volver a tu casa? Realmente consigue crear una ambientación de lo más inquietante.
La historia está narrada mediante capítulos alternos de dos espacios temporales distintos. Uno podríamos decir que es el presente en el que la protagonista, Malorie, vive sola con sus dos hijos de cuatro años a los que ha entrenado para que tengan un sentido del oído extraordinario y planea abandonar la casa que les sirve de refugio. Paralelamente, nos va narrando cómo empezó ese escenario post-apocalíptico y todo lo que le fue ocurriendo hasta alcanzar el momento presente. La estructura consigue mantener una buena dosis de intriga y personalmente me mantuvo muy enganchada a la historia.
Lo único que no sé si me ha convencido es el final. Me suelen gustar los finales cerrados y me da mucha rabia que me dejen con dudas. Mi primera impresión es que el autor había desarrollado una buena premisa pero no sabía cómo acabar la historia y optó por un final facilón. Aunque luego pensé que si de verdad nadie puede abrir los ojos en el exterior sin morir, es lógico que tienes que vivir con la incognita. Pero me da rabia. Mucha
A ciegas nos presenta un mundo post-apocalíptico en el que no se puede salir al exterior con los ojos abiertos. Hay algo que provoca que las personas que lo ven se vuelvan locas y acaben suicidándose. No se sabe lo que es porque nadie que lo haya visto ha sobrevivido para contarlo. Los pocos supervivientes que quedan viven aterrorizados confinados en sus casas. Sólo salen al exterior para buscar víveres y siempre con una venda en los ojos.
¿Os imagináis lo angustioso que es salir a la calle con los ojos cerrados sin saber lo que tienes alrededor? ¿Avanzar a tientas atenta a todos los sonidos y sin tener la certeza de a donde te diriges ni si sabrás volver a tu casa? Realmente consigue crear una ambientación de lo más inquietante.
La historia está narrada mediante capítulos alternos de dos espacios temporales distintos. Uno podríamos decir que es el presente en el que la protagonista, Malorie, vive sola con sus dos hijos de cuatro años a los que ha entrenado para que tengan un sentido del oído extraordinario y planea abandonar la casa que les sirve de refugio. Paralelamente, nos va narrando cómo empezó ese escenario post-apocalíptico y todo lo que le fue ocurriendo hasta alcanzar el momento presente. La estructura consigue mantener una buena dosis de intriga y personalmente me mantuvo muy enganchada a la historia.
Lo único que no sé si me ha convencido es el final. Me suelen gustar los finales cerrados y me da mucha rabia que me dejen con dudas. Mi primera impresión es que el autor había desarrollado una buena premisa pero no sabía cómo acabar la historia y optó por un final facilón. Aunque luego pensé que si de verdad nadie puede abrir los ojos en el exterior sin morir, es lógico que tienes que vivir con la incognita. Pero me da rabia. Mucha
Son pocos lo libros que consiguen generarme un poquito de miedo o inquietud y este ha sido uno de ellos. ¿Os imagináis un mundo en el que sólo se puede salir al exterior con los ojos cerrados?













