Título: Jungla de saltamontes
Autora: Andrew Smith
Editorial: Hidra
Páginas: 432
Precio: 16.50€
Autora: Andrew Smith
Editorial: Hidra
Páginas: 432
Precio: 16.50€
Libro Único
Dos adolescentes desatan una plaga de mantis religiosas gigantes que supone el comienzo del apocalipsis. Si la sinopsis ya suena un poco a cachondeo, sólo hace falta investigar un poco el libro en GR para darte cuenta de que absolutamente todas las opiniones comparten un punto en común: es el libro más raro que han leído en su vida. O uno de los más raros, por lo menos. Como persona curiosa que soy, no pude resistirme mucho tiempo en ir a meter las narices entre las páginas de Grasshopper Jungle a ver qué era eso tan raro. Y eso a pesar de que ya leí Winger de Andrew Smith y no me gustó nada.
Tras su lectura he llegado a dos conclusiones. La primera es que efectivamente también es el libro más raro que yo he leído y que difícilmente va a poder ser superado. La segunda es que los libros de Andrew Smith no están hechos para mí. Es uno de esos casos de "no eres tú, soy yo". Con este segundo libro he logrado ver el porqué gusta tanto a otras personas este autor y, sin embargo, no puedo decir que haya sido una lectura que haya disfrutado especialmente. Me alegro de haberlo leído, no obstante. Ha sido una experiencia lectora diferente y bastante interesante de alguna manera.
Jungla de saltamontes es una historia de ciencia ficción en la que se desata una plaga de mantis religiosas gigantes. Es una historia apocalíptica. Es una historia de crecimiento personal y de experimentación (sexual) de un adolescente. Es una historia sobre la conexión del pasado con el presente. Es una locura de libro que toca tantos puntos y es tan extraño que ya no sé ni lo que es.
Durante la primera parte del libro parece una historia contemporánea de adolescentes cualquiera. Está narrado en primera persona por Austin, un chico de origen polaco que vive en un pequeño pueblo decadente de Estados Unidos. Acude a un colegio estrictamente religioso y trabaja en una tienda de trastos de segunda mano. Tiene una novia, Shann, y un mejor amigo gay, Robby. Y le molan los dos. Esto le traerá muchos quebraderos de cabeza a lo largo de todo el libro. En realidad no es tan raro porque Austin está siempre cachondo y no para de recordartelo. Se pone cachondo con cualquier cosa, y sí digo cosas literalmente, lo mismo te suelta que ve un calcetín sucio en una esquina y eso le pone cachondo. Pensaremos que son las hormonas adolescentes.
Ahora viene lo mejor: la segunda parte. Después de escribir las primeras 150 páginas, nuestro amigo Andrew decidió fumarse unos siete (o veintiocho) porros antes de seguir. Ahí se desata la invasión de mantis religiosas y nuestro protagonista tiene que intentar "salvar el mundo" mientras sigue con sus problemas de confusión sexual. Austin se pone en el papel de un historiador y te va contando como narrador omniscente el desarrollo del "fin del mundo". También incluye partes sobre sus ancestros y el pasado del pueblo para poner un poco situación el desarrollo de los acontecimientos. El autor consigue encajar todas estas extrañas piezas en una estrafalaria historia que mantiene cierta coherencia y puede que presente, incluso, cierta profundidad escondida. Entre tanta locura me pareció que de repente introducía alguna reflexión sobre cómo influye cualquier pequeño acontecimiento en la historia, o cierta crítica social a la religión, a la sociedad, a la política incluso.
Toda la parte de ciencia ficción del libro es una locura, no tiene ni pies ni cabeza. En parte te sorprende por eso mismo y, al menos, te hace reír. Me he llegado a plantear que sea un poco parodia de estas películas clásicas de invasiones de bichos casi de serie B. Ahora se me vienen a la mente Los Gremlins. A mí me encantaba la peli de pequeña, hasta tengo un Gremlin de peluche, pero hay que reconocer que era cutre. No es ciencia ficción bien fundamentada. Sí hay una explicación de su origen, más o menos, pero es muy absurda.
Un detalle que creo que es importante resaltar es que el lenguaje que utiliza es un tanto malhablado. No se corta a la hora de utilizar tacos y su obsesión por los temas sexuales puede resultar un poco soez. Nunca he leído tantas veces en un libro la palabra "pelotas/huevos/cojones" (balls en inglés). Austin está obsesionado con las suyas y las ajenas, e incluye un número llamativamente elevado de historias sobre "pelotas/huevos/cojones". Entiendo que esta forma de hablar ayuda a la caracterización del personaje, pero a mí me cansaba un poco. Me resulta repetitivo e inmaduro. Y aquí es donde entra otro de mis problemas con los libros de Andrew Smith.
Los personajes que crea me parece que están muy bien caracterizados y son muy realistas. Sin embargo, no empatizo con ellos. Austin no me ha caído tan mal como Winger, pero no dejaba de verlo como un adolescente más salido que el pico de una mesa y con pocas más preocupaciones que sus pelotas. Es cierto que el tema de su confusión sexual daba un poquito más de juego y me parece muy positivo que se traten estos temas de forma natural en la literatura juvenil, pero yo no he conseguido ver la suficiente profundidad ni desarrollo personal en Austin para conectar con él.
¿Os va a gustar este libro? No fucking idea. No puedo decir que haya sido una de mis lecturas favoritas ni que me vaya a plantear releerlo. Ha habido momentos en los que me ha aburrido y otros en los que me ha desesperado un poco el protagonista. Sin embargo, me alegro de haberlo leído porque ha sido una lectura curiosa y bastante diferente.
Tras su lectura he llegado a dos conclusiones. La primera es que efectivamente también es el libro más raro que yo he leído y que difícilmente va a poder ser superado. La segunda es que los libros de Andrew Smith no están hechos para mí. Es uno de esos casos de "no eres tú, soy yo". Con este segundo libro he logrado ver el porqué gusta tanto a otras personas este autor y, sin embargo, no puedo decir que haya sido una lectura que haya disfrutado especialmente. Me alegro de haberlo leído, no obstante. Ha sido una experiencia lectora diferente y bastante interesante de alguna manera.
Jungla de saltamontes es una historia de ciencia ficción en la que se desata una plaga de mantis religiosas gigantes. Es una historia apocalíptica. Es una historia de crecimiento personal y de experimentación (sexual) de un adolescente. Es una historia sobre la conexión del pasado con el presente. Es una locura de libro que toca tantos puntos y es tan extraño que ya no sé ni lo que es.
Durante la primera parte del libro parece una historia contemporánea de adolescentes cualquiera. Está narrado en primera persona por Austin, un chico de origen polaco que vive en un pequeño pueblo decadente de Estados Unidos. Acude a un colegio estrictamente religioso y trabaja en una tienda de trastos de segunda mano. Tiene una novia, Shann, y un mejor amigo gay, Robby. Y le molan los dos. Esto le traerá muchos quebraderos de cabeza a lo largo de todo el libro. En realidad no es tan raro porque Austin está siempre cachondo y no para de recordartelo. Se pone cachondo con cualquier cosa, y sí digo cosas literalmente, lo mismo te suelta que ve un calcetín sucio en una esquina y eso le pone cachondo. Pensaremos que son las hormonas adolescentes.
Ahora viene lo mejor: la segunda parte. Después de escribir las primeras 150 páginas, nuestro amigo Andrew decidió fumarse unos siete (o veintiocho) porros antes de seguir. Ahí se desata la invasión de mantis religiosas y nuestro protagonista tiene que intentar "salvar el mundo" mientras sigue con sus problemas de confusión sexual. Austin se pone en el papel de un historiador y te va contando como narrador omniscente el desarrollo del "fin del mundo". También incluye partes sobre sus ancestros y el pasado del pueblo para poner un poco situación el desarrollo de los acontecimientos. El autor consigue encajar todas estas extrañas piezas en una estrafalaria historia que mantiene cierta coherencia y puede que presente, incluso, cierta profundidad escondida. Entre tanta locura me pareció que de repente introducía alguna reflexión sobre cómo influye cualquier pequeño acontecimiento en la historia, o cierta crítica social a la religión, a la sociedad, a la política incluso.
Toda la parte de ciencia ficción del libro es una locura, no tiene ni pies ni cabeza. En parte te sorprende por eso mismo y, al menos, te hace reír. Me he llegado a plantear que sea un poco parodia de estas películas clásicas de invasiones de bichos casi de serie B. Ahora se me vienen a la mente Los Gremlins. A mí me encantaba la peli de pequeña, hasta tengo un Gremlin de peluche, pero hay que reconocer que era cutre. No es ciencia ficción bien fundamentada. Sí hay una explicación de su origen, más o menos, pero es muy absurda.
Un detalle que creo que es importante resaltar es que el lenguaje que utiliza es un tanto malhablado. No se corta a la hora de utilizar tacos y su obsesión por los temas sexuales puede resultar un poco soez. Nunca he leído tantas veces en un libro la palabra "pelotas/huevos/cojones" (balls en inglés). Austin está obsesionado con las suyas y las ajenas, e incluye un número llamativamente elevado de historias sobre "pelotas/huevos/cojones". Entiendo que esta forma de hablar ayuda a la caracterización del personaje, pero a mí me cansaba un poco. Me resulta repetitivo e inmaduro. Y aquí es donde entra otro de mis problemas con los libros de Andrew Smith.
Los personajes que crea me parece que están muy bien caracterizados y son muy realistas. Sin embargo, no empatizo con ellos. Austin no me ha caído tan mal como Winger, pero no dejaba de verlo como un adolescente más salido que el pico de una mesa y con pocas más preocupaciones que sus pelotas. Es cierto que el tema de su confusión sexual daba un poquito más de juego y me parece muy positivo que se traten estos temas de forma natural en la literatura juvenil, pero yo no he conseguido ver la suficiente profundidad ni desarrollo personal en Austin para conectar con él.
¿Os va a gustar este libro? No fucking idea. No puedo decir que haya sido una de mis lecturas favoritas ni que me vaya a plantear releerlo. Ha habido momentos en los que me ha aburrido y otros en los que me ha desesperado un poco el protagonista. Sin embargo, me alegro de haberlo leído porque ha sido una lectura curiosa y bastante diferente.
Es un libro raro, extremadamente raro. Tanto que por primera vez me veo incapaz de resumir una pequeña sinopsis coherente en tres líneas. Tampoco me atrevo a recomendarselo a nadie. Es como las películas indies, si le pillas el punto te encantan y si no se lo pillas te parece una tomadura de pelo. Jungla de saltamontes es un libro indie.



